El pandoro es de Verona y no lleva fruta. Esa es toda su dificultad: sin pasas ni confitados que lo sostengan, solo queda la masa. Fraccaro lo hace con levadura madre y una fermentación que toma días, hasta que la miga se vuelve hebra y se puede deshojar con la mano. Llega en su estrella de ocho puntas y con el azúcar impalpable aparte, para espolvorear al momento.
Características
Levadura madre, fermentación lenta
Sin fruta confitada
Miga hebrada, deshojable
Azúcar impalpable incluido
Elaborado en Italia
750 g
Ideal para
La mesa de diciembre. Para quienes nunca hicieron las paces con la fruta confitada.